
Una noche fría y con rastros de lluvia iba dispuesta a cerrar la puerta que daba al jardín trasero cuando vi al pequeño Caracolito inundado. Lo rescaté y decidí que era hora de una sesión fotográfica.
Me gusta la fotografía por las texturas que presenta:
Los poros de la piel de mi mano
El brillo baboso de Caracolito
Los contrastes y los puntos focales son la materia prima de ésta fotografía.
Fin
:)
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